
El padre Jesús Hernán Orjuela, conocido públicamente como Padre Chucho, pasó por una experiencia de extremo riesgo la noche del 28 de octubre mientras se desplazaba en Ecuador, cumpliendo una labor pastoral.
El incidente tuvo lugar en un tramo de la carretera que une Guayaquil con Quevedo, en el sector de Balzar, cuando su vehículo fue interceptado por otro automóvil desde el cual seis hombres armados bajaron y abrieron fuego sin mediar palabra.
“El conductor tuvo que reaccionar de inmediato y maniobrar a alta velocidad para huir”, relató el sacerdote. El hecho de que ninguno de los ocupantes resultara herido lo atribuyó a una especie de “protección divina”:
“Yo veía las balas de frente… fue como una coraza de hierro que nos protegió”, comentó el padre Chucho.
Las autoridades ecuatorianas investigan el caso bajo la hipótesis de intento de robo o secuestro vehicular, dadas las características del ataque en esa zona de la vía, catalogada como zona de alto riesgo por la presencia de bandas delictivas.
Pese al susto, el sacerdote anunció su intención de continuar su labor pastoral, aunque señaló que necesitará mayor protección en sus desplazamientos.
“Quiero seguir llevando la palabra de Dios, pero con más seguridad”, manifestó.




