Según el INS, entre 2020 y 2024 se registraron más de 1.300 muertes de niños por desnutrición aguda, mientras que el número de casos en menores de cinco años aumentó en un 126,7 % durante ese mismo periodo. De acuerdo con estas cifras, durante el actual gobierno han muerto más de 900 niños, lo que representa un incremento superior al 50 % al comparar los datos de 2020 (160 muertes) con los de 2024 (262 muertes).
En lo corrido de 2025, 79 niños han fallecido por desnutrición aguda, y se proyecta que la cifra podría superar las 176 muertes al cierre del año, si la tendencia actual se mantiene.
Durante su más reciente alocución presidencial, Gustavo Petro declaró:
“La desnutrición infantil, la tasa de mortalidad por desnutrición infantil para menores de 5 años, cayó a la mitad de lo que dejó Duque.”
Sin embargo, los datos oficiales del Instituto Nacional de Salud desmienten categóricamente esa afirmación. Las estadísticas reflejan que la crisis de desnutrición no solo persiste, sino que se ha agravado en los últimos años, con más de 50.000 casos reportados de desnutrición aguda en menores y un evidente deterioro en las acciones institucionales.
Analistas señalan que esta situación representa una tragedia humanitaria evitable, mientras organizaciones civiles y expertos en salud pública cuestionan la ausencia de políticas efectivas y la falta de intervención del ICBF, entidad responsable de la protección de la niñez.
Las cifras son más contundentes que los discursos, y hoy exigen respuestas claras, inmediatas y verificables por parte del Gobierno Nacional ante un fenómeno que continúa cobrando vidas inocentes en el país.




