
El Reinado Departamental del Folclor, símbolo de identidad y orgullo para el Tolima, atraviesa hoy una preocupante realidad: la disminución en la participación de representantes municipales. Resulta alarmante que, de los 47 municipios del departamento, menos del 10 % estén presentes en este escenario que históricamente ha sido vitrina de nuestras tradiciones, talento y procesos culturales.
Esta situación no es casual ni aislada. Responde, en gran medida, a la falta de apoyo por parte de algunos mandatarios locales, quienes han dejado de ver este espacio como una oportunidad estratégica para sus territorios. En cambio, se ha evidenciado una mayor apuesta por las comparsas, que, si bien son valiosas dentro del festival, no deberían reemplazar ni desplazar la importancia del reinado como plataforma integral de representación cultural.
¿Gasto o inversión? Una visión equivocada.
Uno de los argumentos más recurrentes es la supuesta “inversión innecesaria” que implica participar en el festival. Esta percepción reduce el valor de la cultura a una cifra presupuestal, ignorando su impacto social, formativo y simbólico.
Participar en el festival no es un gasto: es una inversión en identidad, en formación artística, en proyección regional y en fortalecimiento del tejido cultural. Es el escenario perfecto para mostrar el trabajo que, durante todo el año, se desarrolla en las academias, grupos folclóricos y procesos comunitarios de cada municipio.
Cuando un territorio decide no participar, no solo se ausenta de una fiesta; pierde visibilidad, oportunidades y, sobre todo, debilita su presencia cultural dentro del departamento.
¿Por qué se ha perdido el interés?
Las causas son múltiples, pero coinciden en tres factores principales: la falta de preparación, el limitado apoyo económico y la ausencia de respaldo institucional. Aunque el festival brinda ciertos apoyos, estos no logran cubrir las necesidades reales que implica una participación digna y competitiva.
Detrás de cada representante hay meses de trabajo, formación, ensayos, inversión en vestuario, coreografía y preparación integral. Sin el acompañamiento decidido de las administraciones municipales, este esfuerzo recae únicamente en familias, gestores culturales y comunidades que, muchas veces, no cuentan con los recursos suficientes.
Un llamado urgente
Es momento de replantear prioridades. La cultura no puede seguir siendo vista como un lujo o un gasto prescindible. El Reinado Departamental del Folclor es más que un evento: es una plataforma de formación, identidad y proyección para nuestros jóvenes y para todo el Tolima.
El llamado es claro: los alcaldes y líderes locales deben asumir un compromiso real con sus procesos culturales. Apostarle al reinado es apostarle a la memoria, al talento y al futuro de nuestras tradiciones.
Si dejamos que estos espacios se debiliten, estaremos renunciando, poco a poco, a lo que somos.
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