
Un presunto atentado ejecutado durante una caravana fúnebre en el centro de Ibagué terminó con siete víctimas —seis heridos y un muerto— e inició una investigación por posible retaliación entre bandas criminales, según indagaciones preliminares de las autoridades.
El hecho se presentó la tarde del miércoles en la calle 37, cuando dos hombres que se desplazaban en motocicleta abrieron fuego contra los asistentes al cortejo que trasladaba los restos de James Avellaneda Rodríguez, asesinado el domingo anterior en el barrio Jardín Santander. El ataque dejó como víctima fatal a Jeisson Camilo Sánchez Arias, de 26 años; otros seis participantes del cortejo resultaron heridos y fueron remitidos al Hospital Federico Lleras Acosta. Fuentes médicas informaron que entre los ingresados hay tres mujeres —una de ellas en estado crítico— y cuatro hombres, de los cuales dos permanecen en condición muy grave.
Sánchez Arias era conocido por las autoridades: en junio de 2024 había sido detenido como presunto responsable de un homicidio en el barrio Portales del Norte, pero recuperó la libertad por vencimiento de términos, indican registros judiciales consultados por este medio. Ese antecedente ha llevado a los investigadores a considerar que el ataque pudo estar dirigido contra él y que el sepelio habría sido aprovechado para ejecutar la acción.
Tras la agresión, equipos de la Policía y la Fiscalía realizaron inspección técnica en la escena, levantamiento de material balístico y revisión de cámaras de seguridad de la zona para reconstruir la trayectoria de los agresores. La Fiscalía además recaba declaraciones de las víctimas que sobrevivieron y de varios testigos del cortejo. Investigadores forenses y criminalistas trabajan en la identificación del tipo de armas empleadas y en la trazabilidad de las motocicletas utilizadas por los atacantes.
Fuentes judiciales no descartan que este episodio esté vinculado a otros hechos violentos recientes en la ciudad y apuntan a la hipótesis de conflicto entre estructuras criminales que operan en distintos barrios de Ibagué. Las autoridades avanzan en la verificación de si los homicidios y atentados ocurridos en los últimos días responden a la misma cadena de retaliaciones.
Vecinos y asistentes al sepelio describieron escenas de pánico y caos: el cortejo quedó inmovilizado, algunos acompañantes intentaron auxiliar a los heridos y otros se dispersaron buscando refugio. “Todo fue en cuestión de segundos: comenzaron las detonaciones y la gente cayó al suelo; fue terrible”, relató un testigo que prefirió mantener su identidad.
La rapidez en la respuesta institucional —presencia policial, traslado de heridos y aseguramiento de la escena— no ha disipado la preocupación de la comunidad, que exige mayor claridad sobre las causas y responsables del ataque. Líderes locales y residentes solicitaron a las autoridades un refuerzo del pie de fuerza en los corredores donde se concentran estos hechos y medidas urgentes para contener la escalada de violencia.
La Fiscalía abrió una investigación penal por homicidio agravado y múltiples tentativas de homicidio; por ahora no se reportan capturas relacionadas con el atentado. Las labores investigativas continúan con la esperanza de esclarecer si el crimen fue un hecho aislado o parte de una disputa criminal de mayor magnitud en la ciudad.




