
Con el objetivo de fortalecer la detección temprana y la prevención de la fiebre amarilla en el departamento del Tolima, las autoridades de salud vienen impulsando la vigilancia basada en comunidad como una estrategia clave, especialmente en municipios rurales y zonas de difícil acceso.
Este modelo de vigilancia se fundamenta en la participación activa de la comunidad para identificar y reportar oportunamente casos sospechosos, eventos inusuales de salud y riesgos asociados a la presencia del mosquito transmisor. Según expertos del sector salud, la vigilancia comunitaria permite actuar con mayor rapidez, antes de que la enfermedad se propague.
Entre los aspectos prioritarios está el reconocimiento de síntomas iniciales como fiebre alta de inicio súbito, dolor de cabeza intenso, malestar general, náuseas, vómito y coloración amarillenta en la piel o los ojos. Estos signos deben ser reportados de inmediato por líderes comunitarios, promotores de salud y la población en general para activar los protocolos de atención y control.
La participación comunitaria resulta fundamental en territorios donde la circulación del vector es mayor, ya que facilita el acceso a la información, mejora la comunicación con los servicios de salud y fortalece las acciones preventivas. En este sentido, las comunidades cumplen un rol estratégico en la identificación de criaderos, la notificación temprana de casos y la promoción de medidas de autocuidado.
Dentro de las acciones concretas de prevención se destacan la eliminación de recipientes con agua estancada, el uso de toldillos y repelente, la adecuada disposición de residuos, la vacunación contra la fiebre amarilla y la notificación inmediata de cualquier caso sospechoso. Estas acciones se articulan con los equipos de salud municipales y departamentales, que se encargan de la atención médica, el seguimiento epidemiológico y las jornadas de control vectorial.
Las autoridades de salud reiteraron el llamado a la corresponsabilidad ciudadana, recordando que la vigilancia basada en comunidad es una herramienta esencial para proteger la vida y prevenir brotes de fiebre amarilla en el Tolima.




