
A menos de dos meses de las elecciones legislativas, el Tolima empieza a mover sus fichas para evitar que la seguridad se convierta en un factor de riesgo el próximo 8 de marzo. En una mesa donde confluyeron autoridades civiles, fuerza pública y organismos de control, se encendieron las alertas sobre lo que podría marcar la jornada electoral en el departamento.

El encuentro permitió poner sobre la mesa el panorama actual de seguridad, las preocupaciones de los candidatos y los retos logísticos que implica garantizar votaciones sin contratiempos, tanto en zonas urbanas como rurales. La participación de entidades como la MOE, la Fiscalía y la Registraduría evidenció que el foco no está solo en custodiar urnas, sino en blindar todo el proceso democrático.
Uno de los puntos clave fue el número de aspirantes a la Cámara de Representantes en la circunscripción territorial, un dato que aumenta la complejidad del escenario electoral y obliga a una coordinación más estricta entre las autoridades.
Las conclusiones del comité dejan claro que el seguimiento no será esporádico. Por el contrario, el proceso entra en una fase de vigilancia constante, en la que cada semana podría marcar diferencias de cara a unas elecciones que, desde ya, generan expectativa en el Tolima.




