OpiniónPrincipal

La política de las alas y las garras

Por: Viviana Rodríguez, periodista y Comunicadora Social

En la antesala de la primera vuelta presidencial, la discusión pública se ha simplificado en una pregunta engañosa: ¿tigre o paloma? Detrás de esa dicotomía, que suena potente en titulares pero pobre en análisis, se esconde una realidad estratégica mucho más compleja: en un sistema de doble vuelta como el colombiano, no gana quien destruye a su competidor más cercano, sino quien logra sobrevivir sin dinamitar sus propias posibilidades de alianza.

Hoy, esa tensión se encarna en dos figuras: Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella. Dos liderazgos que, aunque compiten por un mismo electorado —el de la seguridad, el orden y la mano firme—, también se necesitan mutuamente para ser viables en segunda vuelta.

Las encuestas recientes, incluyendo mediciones como las de Guarumo, muestran una competencia cerrada dentro de ese segmento político. Ninguno logra despegar de forma contundente, pero ambos consolidan nichos importantes. Valencia capitaliza estructura, trayectoria legislativa y reconocimiento nacional; De La Espriella, por su parte, conecta con un discurso más visceral, de ruptura, que seduce a votantes inconformes con la política tradicional.

Sin embargo, el dato más relevante no es quién va primero entre los dos, sino qué tan fragmentado está ese electorado. La suma potencial de ambos supera con creces lo que cada uno puede alcanzar por separado. Dicho en términos técnicos: compiten por el mismo “pool” de votantes, pero ninguno tiene masa crítica suficiente para garantizar el paso a segunda vuelta sin el otro.

Aquí aparece la paradoja central. Ambos han manifestado públicamente que se apoyarían en caso de que uno avance a la segunda vuelta. Pero la política no se juega solo en declaraciones: se juega en percepciones, emociones y lealtades. ¿Están sus seguidores dispuestos a trasladar su voto automáticamente? La evidencia comparada sugiere que no necesariamente. Cuando las campañas se vuelven agresivas, cuando se cruzan líneas rojas, los electores no siempre obedecen a sus líderes. Se abstienen, votan en blanco o incluso migran hacia otras opciones.

Por eso, la clave no está en derrotar al otro, sino en no destruirlo. Si Paloma Valencia erosiona irreversiblemente la credibilidad de Abelardo De La Espriella, puede ganar la batalla interna pero perder la guerra final. Y viceversa: si De La Espriella convierte a Valencia en su principal blanco, debilitando su imagen ante el electorado, podría quedarse sin un aliado transferible en el momento decisivo.

La pregunta, entonces, no es quién gana hoy, sino quién suma mañana.

El error de fondo en el debate público es asumir que esto es una competencia de suma cero. No lo es. Es un juego secuencial: primero se compite, luego se negocia, finalmente se coaliga. Y en ese tránsito, la forma en que se compite condiciona la viabilidad de cualquier acuerdo posterior.

En ese sentido, la narrativa del “tigre o la paloma” no solo es simplista, sino peligrosa. Obliga a escoger cuando lo que realmente exige el sistema es combinar. Porque en política, como en estrategia, las victorias duraderas no se construyen sobre la aniquilación del aliado potencial, sino sobre su preservación.

De ahí que la formulación correcta sea otra: ¿tigre con paloma o paloma con tigre?

La diferencia no es semántica, es estructural. Implica entender que el objetivo no es llegar primero a cualquier costo, sino llegar con capacidad de sumar. Porque si uno de los dos pasa a segunda vuelta después de haber incendiado el puente con el otro, no tendrá con qué cruzar.

Y en política, como ya lo ha demostrado la historia reciente, las elecciones no se ganan resistiendo… se ganan agregando.

Al final, más que una disputa entre estilos o temperamentos, lo que está en juego es la inteligencia estratégica de dos campañas que dicen representar un mismo propósito. Si lo olvidan, el resultado será predecible: no habrá tigre, no habrá paloma… y el bosque quedará en manos de otros.

 

 

La opinión del columnista obedece exclusivamente a su criterio y al del sector que representa, y no compromete ni refleja la postura ni la línea editorial del medio de comunicación Ángeles TV.

 

Deja tu comentario

Angeles TV

Ángeles Televisión es un canal regional del Tolima con más de 28 años de trayectoria, consolidándose como pionero en la televisión de la región. Con una programación diversa y de calidad, Ángeles Televisión ofrece cobertura integral en noticias locales, programas deportivos, magazine empresarial, farándula, y debates políticos que fomentan la participación ciudadana. Además, cuenta con franjas infantiles y familiares diseñadas para toda la audiencia, reafirmando su compromiso con la comunidad. Respaldado por un equipo periodístico de primera, el canal se distingue por su profesionalismo, rigor informativo y cercanía con los televidentes, siendo un referente mediático en la región.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba