
Un resultado de genética forense realizado por Medicina Legal confirmó que el dragoneante del Inpec, Diego Stiven Castaño Sánchez, es el padre del hijo que tuvo Andrea Valdés, una reclusa de la cárcel El Pedregal quien denunció haber sido violada por dos funcionarios penitenciarios.
Según el documento forense conocido por Semana, la probabilidad de parentesco es del 99,9999999 %, lo que implica que “es 6.690 millones de veces más probable el hallazgo genético si Castaño Sánchez es el progenitor”. El caso ha generado indignación pública y reabierto el debate sobre los derechos humanos en contextos de privación de la libertad.
Los acusados, Diego Castaño y Cristian Camilo Alvarado Torres, fueron capturados y deberán responder ante la justicia por los delitos de acceso carnal violento y prevaricato por omisión. La Fiscalía y la Procuraduría han advertido que de confirmarse las agresiones, estos hechos constituirían graves violaciones a los derechos humanos y actos de violencia basada en género.
Además, el caso ha visibilizado fallas sistémicas en el sistema penitenciario, donde se han denunciado abusos, represalias y negligencia institucional contra mujeres privadas de la libertad.




