
El departamento del Tolima padece múltiples virus políticos: grandes mafias ocultas por las autoridades, contratación a cambio de favores sexuales, afectación del medio ambiente por dinero sucio, incumplimiento de las leyes contra el maltrato animal, entre muchos otros males que se han normalizado con el paso del tiempo.
La mayoría de la gente no se da cuenta de lo que realmente está sucediendo, porque les endulzan el oído con discursos baratos o con algún contrato que los obliga a hacer caso omiso de las verdaderas necesidades del departamento. Así, el silencio se vuelve cómplice y el miedo se convierte en una herramienta de control.
Es en este contexto donde quiero presentar a Marco Emilio Hincapié como una posible solución a muchos de los problemas que la ciudadanía comenta a diario, pero no denuncia por temor. Como diputado del departamento del Tolima realizó una de las mejores gestiones durante su periodo, siendo además reconocido como uno de los mejores presidentes de la Asamblea Departamental. Fue exaltado por su labor como secretario de Gobierno de Ibagué y también como alcalde encargado de la ciudad.
A título personal, he leído muchas de las propuestas de los más de 50 candidatos a la Cámara de Representantes del Tolima, y debo decir que ninguno presenta una propuesta clara ni puntos sólidos para adelantar debates de control político o impulsar proyectos de ley sobre temas verdaderamente relevantes para el departamento. Caso contrario ocurre con la campaña de Marco Hincapié, cuyas propuestas están claramente estructuradas y responden a problemáticas reales.
Su proyecto se sostiene sobre cinco pilares fundamentales: la salud, la educación, la seguridad, la lucha contra la corrupción y el medio ambiente. Estos no son temas al azar; tienen un trasfondo profundo en el Tolima. Además, ha estudiado cada uno de estos ejes, ha segmentado poblaciones y ha escuchado a la ciudadanía para construir propuestas con base en la realidad social. Esto le permitiría realizar una gestión seria y responsable en la Cámara de Representantes. Entonces, la pregunta es clara: ¿por qué no darle la oportunidad?
Estamos cansados de la cultura del traqueteo que se ha enquistado en el departamento, donde pareciera que quien no tiene una camioneta, un arma y joyas ostentosas no es nadie. Esa mentalidad debe ser controlada. Los tenemos frente a nuestras narices, en bares de la ciudad, armados hasta los dientes y financiados con dineros ilícitos, sin que nadie les ponga freno, porque pertenecen a los mismos círculos de poder que hoy gobiernan.
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