
La política y la cultura en Colombia: entre el discurso y la realida
En Colombia, la cultura es reconocida como un derecho fundamental y como base de nuestra identidad diversa. Sin embargo, la influencia de la política en las artes y los saberes demuestra que muchas veces existe una brecha entre lo que se proclama y lo que realmente se ejecuta. Los gobernantes suelen valorar la cultura en el discurso, pero en la práctica los recursos son limitados, centralizados y enfocados más en eventos que en procesos formativos y sostenibles.
Aunque la ley habla de igualdad, el acceso a la cultura no es equitativo. Las grandes ciudades cuentan con mayor inversión e infraestructura, mientras que territorios y zonas rurales enfrentan abandono, falta de escenarios y escaso apoyo a artistas y gestores culturales.
En el Tolima, tierra profundamente folclórica y artística, el reto es fortalecer políticas culturales que no solo celebren festivales, sino que inviertan en formación, infraestructura, circulación artística y reconocimiento de los saberes tradicionales. La cultura no puede depender de voluntades pasajeras; debe ser una prioridad permanente, porque en ella se construye identidad, memoria y desarrollo social.
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