
Durante la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Afrodescendientes, la vicepresidenta Francia Márquez alzó su voz para exponer públicamente lo que calificó como un trato injusto y discriminatorio dentro del Gobierno nacional. En un discurso cargado de emotividad, Márquez afirmó sentirse utilizada y relegada de las decisiones presidenciales.
“No estoy aquí para quedarme callada, no voy a fingir que no duele. Tengo ganas de gritar”, expresó la vicepresidenta, aludiendo a los múltiples episodios en los que, según ella, fue marginada por ejercer su opinión y por su condición étnica.
Márquez reveló que se le acusó de “arrogante” por participar activamente en discusiones de Gobierno y que se promovieron prejuicios racistas en su contra. “Me exigieron ser sumisa y cuando exigí respeto me llamaron arrogante”, agregó, denunciando también que, pese a los señalamientos por no ejecutar recursos, nunca se le entregaron herramientas para hacerlo.
La declaración se da en un contexto de creciente tensión al interior del Ejecutivo, y se suma a los señalamientos de sectores de la oposición que han cuestionado su ausencia en varios actos oficiales recientes.
Las palabras de la vicepresidenta marcan un punto de quiebre en su relación con la Presidencia y reavivan el debate sobre la inclusión, el racismo institucional y el rol político que ha desempeñado en el actual gobierno.




