
El nombramiento de Alfredo Saade como jefe de gabinete del presidente Gustavo Petro ha desatado una tormenta política. Saade propuso públicamente la reelección presidencial —prohibida por la Constitución— y sugirió ejercer control sobre los medios de comunicación.
Las declaraciones fueron consideradas una amenaza directa a la libertad de prensa y al equilibrio democrático. Voces como la de Carlos Carrillo, director de la UNGRD, manifestaron su rechazo.
Lo llamativo es que el presidente Petro, a pesar de la controversia, no se pronunció públicamente ni rectificó a su funcionario. Sectores políticos y jurídicos piden claridad sobre el rumbo institucional del país.




