
Ante el brote de fiebre amarilla que afecta a 27 comunidades rurales, el municipio de Ataco, en el sur del Tolima, declaró emergencia sanitaria y adoptó medidas estrictas para contener la propagación del virus.
Por decreto, el alcalde municipal ordenó que toda persona que desee ingresar a Ataco —ya sea residente o visitante— debe portar el carné que certifique su vacunación contra la fiebre amarilla. La medida también obliga a las empresas de transporte que operan hacia el municipio a verificar el cumplimiento de este requisito antes de permitir el abordaje.
De forma paralela, se desplegaron más de diez equipos de vacunación que recorren las veredas más afectadas, aplicando cercos epidemiológicos. De acuerdo con el mandatario local, ya se logró una cobertura del 100 % en cuatro veredas, y se avanza significativamente en las 23 restantes con mayor riesgo.
Además de la vacunación, se adelantan campañas de limpieza en zonas urbanas y rurales, enfocadas en el lavado de albercas y el manejo adecuado de aguas estancadas, con el fin de reducir la proliferación del mosquito transmisor.
Las autoridades hacen un llamado urgente a la población para que acuda a los puntos de vacunación y acate las recomendaciones de salud pública, con el objetivo de evitar que la situación se agrave.




