
Según el alcalde Héctor Muñoz, la medida se tomó para proteger la salud de los habitantes, luego de trabajar en conjunto con el Ministerio de Salud, la Gobernación del Tolima y el hospital local.
A pesar de los esfuerzos de las brigadas de vacunación que han visitado casa a casa, la comunidad no ha respondido como se esperaba, lo que ha generado preocupación entre las autoridades de salud. El alcalde hizo un llamado a la reflexión y a confiar en la vacuna, que ha sido segura durante casi 100 años y ha sido fundamental en la prevención de brotes de fiebre amarilla en otras partes del mundo.
La decisión de cancelar las fiestas busca evitar un aumento en los contagios en el municipio y proteger a la población de posibles complicaciones de salud. El mensaje del alcalde es claro: «Si no hay vacuna, no hay celebración». La comunidad tiene en sus manos la posibilidad de cambiar esta decisión, acudiendo a los centros de vacunación y protegiendo su salud y la de sus seres queridos.
La situación es un llamado a la acción para que la comunidad tome conciencia sobre la importancia de la vacunación y se sume a los esfuerzos para prevenir la propagación de la fiebre amarilla en el municipio.




