
La fiebre amarilla continúa siendo una amenaza en zonas donde circula el mosquito transmisor, y por ello las autoridades sanitarias recordaron la importancia de fortalecer la vigilancia basada en la comunidad.
Según los equipos de salud pública, la detección temprana de síntomas sospechosos —como fiebre alta, dolor intenso, cefalea fuerte o malestar inusual— depende en gran medida de los reportes oportunos que haga la misma ciudadanía.
Voceros del sector salud insistieron en que “la fiebre amarilla no avisa, pero nosotros sí podemos hacerlo”. La comunidad es clave para activar las rutas de respuesta rápida, avisar a los puestos de salud más cercanos y facilitar que las intervenciones lleguen a tiempo.
Además, se reiteró que la vacuna contra la fiebre amarilla es gratuita y protege de por vida, por lo que tanto el reporte como la inmunización siguen siendo las herramientas más efectivas para salvar vidas.
Las autoridades invitaron a vigilar, informar y cuidar colectivamente la salud del territorio.




