
Murillo, conocido por su riqueza natural y su ambiente de tranquilidad, enfrenta un desafío creciente debido a la llegada de inversionistas foráneos que, según sus habitantes, priorizan las ganancias económicas sobre la conservación del ecosistema y la identidad cultural del municipio.

Durante años, este destino ha sido referente de turismo ecológico y de montaña, promovido por familias y empresarios locales que han trabajado por su desarrollo sostenible. Sin embargo, recientes hechos ocurridos entre el 29 y 30 de marzo han encendido las alarmas sobre la falta de control en la actividad turística y comercial.
Líderes comunitarios denuncian que algunos establecimientos incumplen normativas ambientales y afectan la paz del territorio con contaminación acústica y eventos que alteran la vida de los residentes. En este sentido, señalan la falta de aplicación de la Ley 2450 de 2025, la cual regula la contaminación sonora y protege la calidad de vida de las comunidades.
“Hoy no hablo como empresaria, sino como hija de Murillo. Necesitamos que la gestión turística del municipio garantice un desarrollo acorde con nuestra esencia y con respeto por la naturaleza. No podemos convertirnos en otro caso de explotación turística descontrolada, como ha sucedido en otros municipios”, expresó María Carolina Moreno, una de las voces que han alzado la alerta sobre la situación.
Los habitantes hacen un llamado a las autoridades para que regulen la actividad turística y eviten que Murillo pierda su biodiversidad, su cultura y su historia, valores que por generaciones han definido a este emblemático pueblo del Tolima.




