
El brote de fiebre amarilla que viene creciendo desde 2024 en Colombia superó los 100 casos confirmados, de los cuales 44 han terminado en muertes. La situación más crítica se vive en el Tolima, que acumula 82 contagios y 30 de las víctimas mortales, posicionándose como el foco principal de esta emergencia sanitaria.
Solo en lo corrido de 2025, el virus ya ha causado 77 nuevos contagios y 31 muertes, lo que ha llevado al Ministerio de Salud a reforzar los llamados a la vacunación, especialmente en los territorios de mayor riesgo.
El caso más reciente ocurrió en el sur del Tolima, donde un habitante de Ataco falleció a finales de mayo. Aunque su deceso se conoció días después, fue confirmado como otro resultado mortal de la fiebre amarilla.
Además del Tolima, otros departamentos afectados son Putumayo (8 casos, 6 muertes), Nariño (2 casos, 1 muerte), Huila, Caquetá, Meta, Caldas, Cauca, Guaviare y Vaupés. En regiones como Meta, donde el riesgo es considerado muy alto, el Ministerio instó a completar el esquema de vacunación en municipios como La Macarena, Uribe, Mesetas, San Juan de Arama, Granada y Puerto Rico.
La fiebre amarilla se transmite por mosquitos infectados y una sola dosis de la vacuna puede prevenir la enfermedad de por vida.
Las autoridades advierten que, aunque parezca un virus del pasado, el riesgo es real y sigue creciendo, sobre todo en zonas selváticas y rurales con baja cobertura de inmunización.




