
El presidente Nicolás Maduro ordenó adelantar el comienzo de la temporada navideña en Venezuela para el 1 de octubre, activando ya luces, decoraciones y actos oficiales en Caracas y otras ciudades.
Durante ceremonias en plazas públicas se realizaron encendidos simbólicos junto con música, recitales y presentaciones culturales, mientras autoridades aseguraban que la medida responde a tradiciones del chavismo y al “derecho sagrado de la felicidad”.
La decisión ocurre en un contexto de elevada tensión política y diplomática con Estados Unidos, que ha desplegado buques en el Caribe ante acusaciones mutuas sobre seguridad y narcotráfico.
Desde la oposición venezolana y gobiernos vecinos, críticos no han tardado en reaccionar. En Argentina, el portavoz presidencial ironizó sobre la medida, deseando que la llegada anticipada de Papá Noel “traiga paz y tranquilidad” a Venezuela.
Con este decreto, Venezuela vuelve a aplicar una estrategia que ya ha usado en años anteriores: antes del cierre de cada año, el gobierno chavista adelanta formalmente las festividades navideñas, activando también programas sociales, subsidios y eventos masivos en zonas populares.




