
La fractura política entre la alcaldesa de Ibagué, Johana Ximena Aranda, y el exalcalde Andrés Fabián Hurtado ya no es un secreto a voces, es un hecho consumado. En un movimiento que sacude las entrañas de la administración municipal, la mandataria pidió la renuncia de todos los miembros de su gabinete, en lo que se interpreta como el inicio de una purga contra las cuotas directas del exmandatario.
El primer afectado fue Óscar Huertas, jefe de Gestión del Riesgo de Infibagué y reconocido operador político de Hurtado en las comunas de la ciudad. Su salida fue confirmada este miércoles, y fuentes cercanas aseguran que no será el único en abandonar su cargo.
La molestia de Aranda habría estallado tras el silencio cómplice de varios funcionarios frente a los recientes pronunciamientos misóginos y despectivos del exalcalde Hurtado hacia la.mandataria. Mientras incluso sectores de oposición se manifestaron en respaldo a la alcaldesa, sus propios funcionarios guardaron un silencio que, al parecer, no les será perdonado.
“Muchos callaron cuando debieron alzar la voz. Y otros, peor aún, salieron a justificar a Hurtado”, reveló a Ángeles Televisión una fuente cercana al Palacio Municipal.
Además del gabinete, también se está evaluando con lupa el papel de los contratistas vinculados a través de cuotas de los concejales. La mandataria habría solicitado un informe detallado de los pronunciamientos públicos hechos por los cabildantes durante la crisis, lo cual podría derivar en ajustes en la contratación de personal por recomendación política.
El remezón en la Alcaldía sería tan profundo que ya se habla de una nueva era “arandista”, con funcionarios leales que se alineen con la visión de gobierno de Aranda y no con la sombra de su antecesor.
Para la próxima semana se prevé que se dé a conocer la conformación del nuevo gabinete, en medio de un ambiente de tensión política, ruptura de alianzas y un giro de timón que podría redefinir el rumbo de la administración local.




