
Una grave denuncia elevó ante Ángeles Televisión Laura Sofía Castañeda Jiménez, una joven madre de 28 años, quien asegura que desde hace cinco meses desconoce el paradero de su hijo de siete años, Ángel Saquiel Castañeda Jiménez, luego de haber sido retirado de su custodia por la Comisaría de Familia de La Pola y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Regional Tolima.
Según su testimonio, las autoridades intervinieron tras una denuncia presentada por su madre. Castañeda afirma que esa acusación —que la señalaba de haber “secuestrado” a su propio hijo— sería falsa y producto de un conflicto familiar. La mujer sostiene que había decidido separar al niño de su abuela por presuntos maltratos, y que esa situación desencadenó la denuncia en su contra.
La joven relata que funcionarios de la Comisaría llegaron a su vivienda sin orden judicial ni documentación, forzaron la puerta, la esposaron y finalmente se llevaron al menor. Desde ese día, afirma, no le han permitido verlo ni recibir información clara sobre su ubicación.
“No me dicen dónde está mi hijo. Bienestar dice que no lo tiene, la Comisaría dice que sí. Luego me dicen que está en casa sustituta, después que lo dieron en adopción y también que está en un centro de niños rebeldes. No sé cuál es la verdad. Es como si se lo hubiera tragado la tierra”, dijo visiblemente afectada.
Castañeda señala que ha buscado apoyo institucional en múltiples entidades, entre ellas la Contraloría, Personería, Defensoría del Pueblo y la Procuraduría, sin obtener acompañamiento. De acuerdo con su relato, todas le indicaron que el caso corresponde exclusivamente a la Comisaría, entidad que —según asegura— no le ofrece información ni respuestas.
También reveló que consultó en las bases de datos del ICBF, donde solo aparece un registro de un caso anterior, ya cerrado, en el que se habría dividido la custodia con su madre. No existe, según ella, información reciente sobre la intervención actual ni sobre el paradero del menor.
La madre teme que el niño pueda estar en riesgo: “Tengo miedo. No sé dónde está, quién lo tiene, ni en qué condiciones está. Siento como si lo hubieran vendido o como si lo hubieran desaparecido. Llevo cinco meses buscando respuestas y nadie me escucha”, expresó.
Castañeda, quien trabaja como vendedora ambulante de tintos, afirma que su mayor angustia es no poder ejercer su derecho a ver a su hijo, ni siquiera en una visita supervisada.
“Solo pido saber dónde está mi hijo. Soy su mamá y tengo derecho. No sé qué hicieron con él. Necesito verlo, saber que está bien”, concluyó, al pedir públicamente la intervención del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Comisaría de la Pola y las autoridades competentes.
El caso quedó expuesto y a la espera de respuesta por parte de las entidades mencionadas.




