
Ibagué se viste de fiesta varias veces al año y se autodenomina tierra de festivales. Y sí, tenemos eventos importantes como el Festival Nacional de la Música Colombiana, el Festival Folclórico y el Festival de Orquestas que llenan de vida la ciudad y atraen turistas.
Pero la pregunta es inevitable: ¿qué pasa con la cultura el resto del año?
Detrás de cada festival hay artistas, bailarines y gestores que luchan constantemente por falta de apoyo, recursos y oportunidades. La cultura no puede ser solo protagonista en temporada de eventos y olvidada el resto del tiempo.
Aunque el Tolima ha avanzado en su proyección cultural y turística, aún falta fortalecer los procesos de base, invertir en formación y garantizar condiciones dignas para quienes hacen posible estos festivales.
Ibagué tiene el potencial para ser una potencia cultural permanente, no solo una vitrina temporal. El reto está en pasar del aplauso momentáneo al compromiso real.
Porque la cultura no es un evento… es un proceso.
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