
Vivimos en una era digital en la que los seres humanos hemos normalizado pasar gran parte de nuestro tiempo conectados a herramientas y dispositivos electrónicos que, aparentemente, resuelven muchas de las situaciones cotidianas de nuestra vida.
Hoy en día, tener redes sociales es estar en la “onda digital”, como suelen decir los adolescentes. Sin embargo, ¿qué hay detrás de todo esto? ¿Es real cada foto o video que se publica? En muchas ocasiones observamos cómo personas famosas, modelos, actores, actrices e incluso personas comunes han convertido las redes sociales en un constante caparazón de falacias y apariencias.
El problema no radica en que las personas compartan contenido diario o de interés para otros, sino en que, en muchos casos, lo que se publica no refleja la realidad. Esto puede llevar al consumidor a compararse y a construir estereotipos “inalcanzables”, afectando la percepción que tiene de sí mismo y de su entorno.
Por ello, debemos ser responsables con el uso de nuestras redes sociales y con lo que publicamos. Desafortunadamente, la falta de empatía ha convertido esta forma de entretenimiento en una nube de incertidumbre y ansiedad que, en ocasiones, termina generando problemas de salud mental.
Compararnos constantemente con otros y vivir pensando que hay personas capaces de alcanzar logros distintos a los nuestros puede provocar angustia, desasosiego y estrés. Así, lo que en teoría debería ser una forma de entretenimiento termina transformándose en una comparación permanente y en la creación de estereotipos sobre formas de vida, de pensar, de vestir y de actuar.
Un aspecto importante a tener en cuenta es que, actualmente, muchas personas que pertenecen al medio digital son medidas por la cantidad de seguidores, likes y comentarios que generan sus publicaciones. La preocupación no radica en la necesidad de publicar, ya que para muchas personas esto representa una fuente de ingresos, sino en quienes, sin pertenecer a ese medio, terminan sometidos al dominio irracional de los likes. Cada publicación les genera la necesidad de obtener la mayor cantidad posible de reacciones para sentirse parte de los “mejores”.
Finalmente, es claro que las redes sociales ofrecen ventajas inimaginables; sin embargo, debemos ser cuidadosos no solo con lo que publicamos, sino también con lo que consumimos dentro de las plataformas digitales.
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