
En El Líbano, Tolima, una estrategia entre lo público y lo financiero está transformando la vida de cientos de emprendedores de la economía popular. Agricultores, vendedores informales, tenderos y pequeños comerciantes ya no están a merced del ‘gota a gota’, gracias a un convenio entre la Alcaldía y el Fondo Nacional de Garantías (FNG) que les permite acceder a créditos formales, con respaldo y sin intereses abusivos.
Desde hace décadas, muchos libanenses se habían visto forzados a recurrir a préstamos informales con tasas impagables, quedando atrapados en ciclos de deuda diaria que afectaban sus negocios y su tranquilidad. Hoy, ese panorama empieza a cambiar. Hasta la fecha, ya se han desembolsado más de 660 millones de pesos en 177 créditos. Lo más destacable: 88 de ellos fueron otorgados a mujeres emprendedoras, quienes ahora tienen un capital real para fortalecer sus iniciativas productivas.
“Estamos ofreciendo una mano amiga, una alternativa que no los condene a pagar intereses imposibles. Este convenio es una herramienta poderosa para mover la economía popular sin injusticias”, dijo la alcaldesa Beatriz Valencia, al destacar que esta política no solo da acceso a capital, sino que promueve educación financiera y acompañamiento para garantizar el buen uso de los recursos.
El éxito del modelo radica en que la Alcaldía del Líbano asumió el 90% de la garantía del crédito, lo cual representa un alivio importante para quienes, en otras condiciones, no podrían siquiera aplicar a un préstamo bancario. “Esto es un respaldo real. Si un beneficiario tiene dificultades para pagar, no se queda solo”, explicó Mario Montoya, secretario de Hacienda.
La iniciativa está siendo vista por otros municipios del norte del Tolima como una experiencia replicable. A través de ella, El Líbano no solo está sacando a sus ciudadanos de la usura, sino que también está fortaleciendo el comercio local, fomentando la formalización y reactivando la economía desde la base: los negocios populares.
La Alcaldía anunció que el convenio sigue vigente y que las personas interesadas pueden acercarse a la oficina de desarrollo económico o a las entidades financieras aliadas para recibir asesoría gratuita.
Esta estrategia demuestra que con voluntad política y respaldo financiero, sí se puede ganarle la pelea al ‘gota a gota’.




