
Un ataque a sangre fría, ocurrido a plena luz del día tras la salida de un recluso del Coiba de Picaleña, terminó destapando una presunta red criminal vinculada al sicariato y al control del microtráfico en Ibagué.
Cinco meses después del atentado contra Cristian Ariza, alias “el flaco”, las autoridades lograron ubicar a tres hombres señalados de participar en el hecho. Según la investigación, el ataque no fue al azar: habría sido ordenado en medio de una disputa por el dominio del negocio de estupefacientes en la comuna 12.
Las capturas de alias “morocho” y “lino”, junto con la notificación judicial a alias “mundo malo”, permiten reconstruir cómo se habría planeado el atentado. De acuerdo con los elementos recopilados, uno de ellos habría dado la orden, otro coordinó la logística y el tercero fue quien disparó sin mediar palabra, justo cuando la víctima se reencontraba con su familia.
El caso también deja al descubierto una cadena de violencia que no se detuvo ahí. El conductor de la motocicleta utilizada en el ataque, conocido como alias “Cartago”, fue asesinado meses después en el Valle del Cauca, en un hecho que, según las autoridades, estaría relacionado con los mismos círculos criminales.
Videos del momento del atentado, testimonios y seguimientos fueron clave para identificar a los implicados, quienes ya contaban con antecedentes por delitos como porte ilegal de armas, hurto, amenazas y tráfico de drogas.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa la forma en que operan estas estructuras: alianzas dentro y fuera de prisión, ajustes de cuentas y control territorial a través de la violencia, incluso en escenarios públicos y altamente transitados.




