
Con un mensaje claro y contundente, la alcaldesa de Ibagué, Johana Ximena Aranda, dio apertura a la IV Cumbre Nacional de Diputadas, haciendo énfasis en la violencia política de género como una de las principales barreras para el liderazgo femenino en Colombia.
Advirtiendo que estas formas de violencia —frecuentemente normalizadas— se manifiestan mediante comentarios despectivos, cuestionamientos reiterados, ataques personales y mecanismos de silenciamiento que buscan debilitar la presencia de las mujeres en los espacios de decisión. Subrayó que no se trata de hechos aislados, sino de prácticas sistemáticas que perpetúan desigualdades históricas.
En ese contexto, hizo un llamado a reconocer este fenómeno como un problema estructural que exige respuestas institucionales, sostenidas y efectivas. Enfatizó que no basta con acceder a cargos de poder; es fundamental hacerlo en condiciones de dignidad y legitimidad.
Con este posicionamiento, la alcaldesa no solo marcó el rumbo de la cumbre, sino que reafirmó que las mujeres deben poder ejercer el liderazgo sin ser blanco de violencia ni exigencias desmedidas. Su intervención concluyó con una exhortación categórica: avanzar hacia una política más humana, donde ser mujer y liderar deje de ser motivo de ataque.




