
Según versiones preliminares, la joven habría participado en una dinámica en la que los asistentes competían por ingerir la mayor cantidad de alcohol en el menor tiempo posible. Minutos después del reto, se desvaneció y fue trasladada de urgencia a la Clínica Imbanaco, donde permaneció varios días bajo pronóstico reservado.
Los médicos confirmaron que sufrió una intoxicación etílica severa, que derivó en falla multisistémica y pérdida total de la actividad cerebral. Finalmente, su familia confirmó que fue desconectada del soporte vital.
El caso ha generado un profundo debate sobre los peligros de los retos con licor que circulan en redes sociales y se replican en bares o discotecas sin ningún tipo de control.
Autoridades locales y expertos en salud pública hicieron un llamado urgente a los jóvenes y administradores de establecimientos nocturnos para evitar este tipo de prácticas que ponen en riesgo la vida. Recalcaron que el consumo excesivo y rápido de alcohol puede ocasionar daños irreversibles en el sistema nervioso y cardiovascular.
La tragedia de María José Ardila deja una lección dolorosa: ninguna competencia o reto vale una vida.




