
El plan, descrito en la presentación, incluye la instalación de obstáculos en la autopista Caracas–La Guaira y el despliegue de escuadras en puntos estratégicos del litoral central. La demostración, sin embargo, generó controversia por su sencillez y contraste con el panorama geopolítico actual, donde Estados Unidos ya movilizó buques de guerra, aviones de patrulla marítima P-8, un submarino de ataque y tropas en el Caribe.
La escena fue ampliamente difundida en redes sociales, donde se multiplicaron las críticas y burlas hacia la estrategia mostrada. Analistas cuestionaron si la Fuerza Armada venezolana cuenta con la capacidad real para responder a amenazas externas de gran escala.
Mientras el Gobierno asegura que Venezuela está preparada para cualquier escenario, opositores y sectores críticos consideran que el episodio refleja improvisación y fragilidad en materia de defensa.




