
La alcaldesa de Ibagué, Johana Aranda, sigue avanzando en la reestructuración de su equipo de gobierno. Esta vez, el cambio se da en una de las entidades más relevantes de la administración: el IBAL. La ingeniera Érika Melissa Palma dejó oficialmente su cargo como gerente de la empresa de acueducto y alcantarillado este lunes.
Palma, quien lideró la entidad desde la pasada administración, era considerada una de las figuras más representativas del círculo de confianza del exalcalde Andrés Hurtado. Su permanencia al frente del IBAL simbolizaba uno de los pocos nexos visibles entre el actual gobierno y el anterior.
Aunque su gestión fue reconocida por logros como la ejecución del Acueducto Complementario —obra clave para el abastecimiento de agua en la ciudad—, fuentes cercanas al gobierno señalan que su salida no responde a cuestionamientos técnicos, sino a una decisión estratégica de la mandataria local para imprimir un sello propio a su administración.
Con esta decisión, Aranda envía un mensaje claro: busca construir un proyecto de gobierno con identidad propia, desligado de compromisos heredados y orientado a consolidar un nuevo equipo en las entidades descentralizadas.
Por ahora, no se ha anunciado quién asumirá la dirección del IBAL, pero se espera que en los próximos días se designe una persona con el perfil técnico y político que responda a las nuevas prioridades de la Alcaldía.




