
Con el nombramiento del ingeniero Roberto Santofimio como nuevo gerente del IBAL, la alcaldesa Johana Aranda envía un mensaje político contundente: su administración avanza hacia una reconfiguración total del equipo directivo, tomando distancia definitiva del legado del exalcalde Andrés Hurtado.
El relevo en la gerencia de la Empresa Ibaguereña de Acueducto y Alcantarillado —considerada una de las entidades más influyentes en la gestión pública local— representa un viraje estratégico en la relación entre el gobierno municipal y la ciudadanía.
Según fuentes de la Alcaldía, Aranda apuesta por un perfil buscando un enfoque de diálogo comunitario y sintonía social.
La llegada de Santofimio, que ya había dirigido el IBAL en 1995 y se desempeñaba como asesor técnico desde el inicio de esta administración, es interpretada como un giro hacia una gestión más participativa y con mayor comunicación directa con la Alcaldesa. Ambos tienen una relación laboral de larga data, que comenzó cuando Aranda trabajaba como bacterióloga en la entidad.
El cambio de mando se habría venido preparando con discreción durante los últimos días y será formalizado hoy en un acto protocolario. La salida de Palma cierra una etapa, mientras que la llegada de Santofimio abre un nuevo capítulo para la empresa y para el estilo de gobierno que la actual mandataria busca consolidado.




