
Un mes después del incendio que destruyó decenas de viviendas en el asentamiento Álamos, las familias afectadas volvieron a reunirse en una velatón para recordar aquella tragedia y pedir ayuda urgente ante las difíciles condiciones en las que continúan viviendo.
La actividad, acompañada por líderes sociales, vecinos y personas solidarias, se convirtió en un espacio de memoria, pero también de reflexión sobre la situación que enfrentan los damnificados, muchos de los cuales siguen durmiendo en carpas improvisadas cubiertas con plásticos, mientras esperan una reubicación digna.

Durante la jornada, los organizadores hicieron un llamado a la comunidad para donar estibas que permitan proteger a las familias de la humedad y el frío, así como alimentos y proteínas para niños, adultos mayores y demás afectados, debido a que las ayudas comienzan a escasear.
Los asistentes agradecieron el respaldo brindado durante este mes por ciudadanos y organizaciones que han entregado comida, ropa, abrigo y acompañamiento a quienes perdieron sus hogares en la emergencia.
Con velas encendidas y mensajes de esperanza, la comunidad del asentamiento Álamos pidió no ser olvidada y reiteró la necesidad de soluciones urgentes para las familias damnificadas.




