
Siempre he creído que un verdadero líder no se mide por los discursos que pronuncia, los cargos que ocupa o las promesas que hace. Un verdadero líder se reconoce por la manera como trata a las personas, por su capacidad de escuchar, por la sinceridad de sus abrazos y por su disposición de ayudar sin esperar nada a cambio.
El liderazgo no comienza cuando alguien decide participar en política. El liderazgo nace de la vocación de servir, de caminar las calles, recorrer los barrios, conocer las dificultades de los vecinos y comprender que detrás de cada puerta hay una familia, una historia y muchas veces una necesidad que merece ser escuchada.
Porque escuchar no es simplemente dejar hablar. Escuchar es mirar a los ojos, comprender, sentir como propio el problema del otro y buscar, desde nuestras posibilidades, una solución.
Creo profundamente en ese liderazgo cercano, humano y fraterno. En el que saluda con cariño, abraza con sinceridad y entiende que ninguna responsabilidad pública puede hacernos olvidar quiénes somos ni de dónde venimos.
Quienes me conocen desde hace años, mi familia, mis amigos, mis vecinos y mis compañeros de trabajo, saben que siempre he sido el mismo Óscar. El que saluda con un abrazo, el que disfruta compartir con la gente, el que escucha y el que procura tender una mano cuando alguien la necesita.
No quiero cambiar mi manera de ser para hacer política. Quiero hacer política sin dejar de ser quien soy.
Hoy, cuando comienza a tomar forma este nuevo camino, quiero expresar mi gratitud a tantas personas que me han enviado mensajes de apoyo, palabras de cariño y manifestaciones de confianza. Cada mensaje me llena de alegría, pero también de una enorme responsabilidad.
Gracias a mis amigos, a quienes me han acompañado durante tantos años y a quienes empiezan a acercarse a este proyecto. Gracias, especialmente, a mi familia, ese pilar fundamental que me sostiene, me inspira y me recuerda permanentemente el verdadero valor de las cosas.
Y a quienes todavía tienen dudas, a quienes observan con escepticismo o consideran que este camino será difícil, también quiero enviarles un mensaje de respeto y cariño. Las diferencias son naturales y nadie está obligado a pensar igual. La confianza se construye con tiempo, coherencia y hechos.
Estoy convencido de que la política necesita renovar sus formas. La ciudadanía está cansada de las confrontaciones interminables, los señalamientos y los discursos que se repiten cada temporada electoral. Necesitamos una democracia más cercana, donde las personas no sean vistas únicamente como electores, sino como protagonistas en la construcción de propuestas y soluciones.
No quiero construir un proyecto para la gente sin contar con la gente. Quiero que lo construyamos juntos.
Que las ideas nazcan también de los barrios, de los jóvenes, de las mujeres, de los adultos mayores, de los comerciantes, de los trabajadores y de todos aquellos que conocen de primera mano las necesidades de Ibagué.
Me alegra ver cómo esta iniciativa va tomando forma, cómo aparecen nuevas voces y cómo cada conversación nos permite aprender y comprender mejor los desafíos de nuestra ciudad.
Quiero que este camino esté marcado por el respeto, la confianza, la solidaridad y, sobre todo, por la humanidad. Porque ningún interés personal debería estar por encima del bienestar colectivo.
Hoy quiero ratificarles algo muy sencillo: en Óscar Villanueva siempre encontrarán al mismo hombre de los abrazos sinceros, de la palabra amable, de la escucha respetuosa y de la mano extendida.
No tengo respuestas para todo, pero sí la voluntad de escuchar, aprender, gestionar y trabajar junto a quienes quieren construir nuevas oportunidades para Ibagué.
Seguiré caminando nuestros barrios, compartiendo con mis amigos y abrazando con el mismo cariño de siempre.
Porque al final, los cargos pasan, las campañas terminan y los discursos se olvidan. Pero el cariño, la gratitud y la forma como tratamos a los demás permanecen.
El verdadero liderazgo no consiste en que la gente nos siga. Consiste en caminar a su lado.
Y ese es el camino que quiero seguir recorriendo.
Óscar Villanueva




