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Carlos Edward Osorio volvió a dar golpe de autoridad en las pasadas elecciones regionales

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El representante a la Cámara del Centro Democrático le alzó la mano victoriosa a Johana Aranda y a Adriana Magali Matiz. Recuperó la curul en la Asamblea con Urrea y alcanzó un escaño en el Concejo de Ibagué. Además, alcanzó dos alcaldías y coavaló  otras ocho.

El reencauche de Carlos Edward Osorio en la política tolimense no podía ser mejor. Primero, en marzo del año anterior, volvió al Congreso de Colombia como representante a la Cámara por El Tolima con el aval del Partido Centro Democrático. Ahora, el pasado domingo su colectividad le alzó la mano de la victoria a Johana Aranda, la nueva alcaldesa de Ibagué y a Adriana Magali Matiz en la Gobernación del Tolima, que lo dejan en una posición inmejorable de cara a lo que le ha rondado en la cabeza desde hace varios años: Sentarse en la silla que en pocos meses dejará Ricardo Orozco en el piso 10 del Edificio del Mango en Ibagué.

En el caso puntual de Johana Aranda, hay entre ellos dos una historia de gratitud que comenzó cuando la flamante mandataria de los ibaguereños iniciaba su vida laboral. Fuentes cercanas cuentan que el propio Carlos Edward Osorio el dió la “bendición” para que ella trabajara en el IBAL, en el mandato de su entrañable amigo Jorge Tulio Rodríguez Díaz. Años después, Osorio Aguiar fue de los primeros que cantó el “Yo voto por johana…”, incluso mucho antes que el expresidente Uribe aprobara ese aval. Su aparición en el despacho de Hurtado, en el primer brindis de empalme, no fue casual.

Luego, Carlos Edward Osorio se le subió a la tarima a Adriana Magali Matiz tras el “dedazo” del expresidente Uribe con el coaval a la candidata conservadora. También estuvo acompañando a la nueva gobernadora en la “fría foto” de empalme en el despacho de Orozco; aún a sabiendas de los desencuentros y desengaños que en el pasado reciente ha tenido con el propio senador Óscar Barreto con quien también hizo política.

Carlos Edward Osorio no paró ahí. Su organización logró que Harold Urrea volviera a la Asamblea del Tolima y que Deybi Buitrago, su compañero de muchas trasnochadas, llegara al Concejo de Ibagué. También, conquistó las alcaldías de San Sebastián de Mariquita con Martha Amaya y Prado con el exalcalde José Jadel Flórez.

También, convenció a las directivas del Centro Democrático para que avalara a los nuevos alcaldes de Honda, Palocabildo, Santa Isabel, Natagaima, Coyaima, Ambalema, Coello y San Luis.

Como político curtido, el representante Carlos Edward Osorio sabe que había que tomarse la foto en los empalmes de Johana Aranda y Adriana Magali Matiz, que hay que estar en las posesiones de los nuevos mandatarios para consolidar el crecimiento indiscutible de su organización y del Centro Democrático en El Tolima. Tiene una asignatura pendiente: Dirimir las disputas internas con el diputado Felipe Ferro, quien le ganó en votación el domingo pasado a Harold Urrea. Osorio sabe que es mejor un mal matrimonio por conveniencia que una partida de cobija.

Muchos recuerdan que haberse peleado con Jaime Yepes terminó a la larga con la salida del Congreso de los dos. Carlos Edward Osorio está atento a las recompensas que trae consigo ganar las elecciones y, seguramente, en cuatro años será un firme aspirante a la Gobernación del Tolima, ah, eso sí Dios y Uribe no deciden otra cosa.

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