
La polémica comenzó cuando la senadora Isabel Zuleta, del Pacto Histórico, pidió que se le permitiera intervenir ante los congresistas. Sin embargo, varios integrantes de las bancadas cercanas al Gobierno rechazaron la iniciativa y cuestionaron que se le diera la palabra por sus publicaciones y caricaturas contra la esposa del presidente Abelardo de la Espriella.
El senador Jota Pe Hernández protagonizó uno de los momentos más tensos al confrontar verbalmente a Matador. En medio del cruce de palabras, el congresista lo llamó “bandido”, mientras el caricaturista respondía con gestos. La discusión aumentó cuando se intentó retirar la pancarta que llevaba el invitado y otros legisladores intervinieron en el enfrentamiento.
La senadora Zuleta defendió la presencia del dibujante y calificó lo ocurrido como un intento de censura. También cuestionó el retiro de la esposa de Matador de su empleo en una empresa de servicios públicos de Pereira y planteó dudas sobre una posible represalia por las críticas de su pareja al Gobierno. Estas afirmaciones forman parte de sus señalamientos y no constituyen, por sí solas, una conclusión judicial.
Por su parte, la senadora María Irma Noreña, del Partido de la U, se sumó al rechazo a la presencia del caricaturista y lanzó acusaciones sobre presuntos episodios de violencia contra su esposa. Se trata de señalamientos hechos durante la discusión, que no deben interpretarse como hechos judicialmente probados.
Ante el desorden, el presidente del Senado, Honorio Henríquez, llamó al orden a los congresistas y advirtió que no permitiría que se alterara el desarrollo de las sesiones. La mesa directiva dispuso que las personas que no fueran integrantes de la corporación abandonaran el recinto, en medio de cuestionamientos sobre la presencia de otros invitados.
El trasfondo de la controversia está relacionado con las críticas de Matador a la primera dama por los recursos recaudados por su fundación para apoyar a los afectados por el terremoto que golpeó a Pereira el pasado 10 de agosto. El manejo de esas donaciones ha generado cuestionamientos políticos y reclamos de transparencia, mientras Pineda ha sostenido que los recursos no se utilizarían hasta avanzar a una segunda fase y rendir cuentas.




