
A propósito del llamado y jalón de orejas a ciertos candidatos presidenciales para que dejaran a un lado el discurso repetitivo de hablar mal de Petro, la recomendación no cayó muy bien ni entre ellos ni en otras vertientes de la derecha.
Cada día seguimos aumentando el número de aspirantes, aunque algunos ya han dicho “no voy más”, como lo hizo el exgobernador Juan Guillermo Zuluaga, quien declinó su candidatura al ver, al parecer, que dentro del movimiento La Fuerza de las Regiones, compuesto por varios exmandatarios regionales, lo estaban marginando. Sin embargo, estas renuncias son mínimas frente al gran número de personas que quieren llegar a la Casa de Nariño. En todas las vertientes: izquierda, derecha, centro, centroderecha y centroizquierda, lo que aún no se escucha de manera sólida son propuestas reales para el país.
Lo que sí parece claro para ellos es que a la población no hay que hablarle demasiado de propuestas, pues temen repetir el error de Petro, quien prometió asuntos que, ya en el poder, resultaron imposibles de cumplir. Por eso, el discurso más fuerte que se escucha actualmente es el de culpar al gobierno de turno. Y es cierto: en materia de seguridad, este gobierno tiene una responsabilidad evidente. Aunque todo país anhela la paz, Colombia parece destinada a convivir con la guerra. Muchos de nosotros no la percibimos por vivir en el centro del país, pero las familias del Cauca, Chocó o Santander la padecen a diario. Para ellos, el ruido de las balas entre guerrillas y grupos criminales se ha vuelto parte de la rutina. Estos grupos no quieren la paz, porque no les genera el dinero que sí les da el narcotráfico.
¿Y en qué tiene responsabilidad Petro? En que, en su búsqueda de la paz total, dejó amplios territorios a disposición de estos grupos, que aprovecharon para fortalecerse. Hoy intenta atacarlos para mostrar una estrategia militar, pero ya es demasiado tarde.
Por esta razón, las pocas propuestas que se escuchan como las de Abelardo de la Espriella o Miguel Uribe apuntan a “volver a legitimar” a las Fuerzas Militares, dándoles mayor autonomía en operaciones y evitando que estén maniatadas, como aseguran que ocurre con este gobierno.
Por otro lado, la del Polémico empresario Botero que de manera Gratuita Ofrece Balín, para todos los Bandidos, reconociendo o perfilando a varios que también hacen parte de la contienda.
Al principio, el ataque constante a Petro por parte de varios líderes políticos tomó fuerza, pero ha ido disminuyendo. Uribe lo tiene claro: en política, la población carece de memoria, y es precisamente esa falta de memoria la que permite que los mismos de siempre sigan beneficiándose y actuando con total libertad.
Aunque la población letrada en el país ha aumentado, gran parte de la ciudadanía aún no comprende los alcances de tener un presidente que, más allá de gritar, polarizar y dividir, debería generar políticas, programas y proyectos que realmente mejoren la calidad de vida de los colombianos.
Colombia debe continuar con su expansión agropecuaria, ofreciendo más oportunidades al campo y motivando a la gente a regresar a él, pero con oportunidades reales. Se necesita un sistema de salud más eficiente, donde la respuesta al paciente no sea simplemente que no se puede realizar un procedimiento porque la EPS le debe a la IPS. También es fundamental replantear la manera en que entendemos la vulnerabilidad y la pobreza, no solo desde los ingresos, sino desde la tenencia de activos patrimoniales.
Además, se requiere menos tramitología para que los municipios puedan gestionar recursos ante la Nación y un mejor seguimiento fiscal y judicial a las entidades que reciben estos recursos. Y, por supuesto, una justicia más eficiente, porque en Colombia, lamentablemente, una de las instituciones en las que menos se confía es en la justicia.
Por eso la necesidad de que Colombia tenga candidatos con propuestas basadas en la realidad, sin olvidar los daños irreparables del pasado




