
Melgar vuelve a quedar en el limbo político. Francisco Antonio Bermúdez, quien asumió como alcalde tras ganar las elecciones atípicas del 17 de agosto de 2025, enfrenta una demanda de nulidad electoral que, jurídicamente, tiene todas las probabilidades de prosperar.
La acción fue interpuesta por el abogado Juan José Ospina Marín ante el Tribunal Contencioso Administrativo del Tolima, alegando que Bermúdez incurrió en la causal de inhabilidad establecida en el artículo 179 numeral 8 de la Constitución y en el artículo 44 de la Ley 136 de 1994: no se puede ser elegido para dos cargos de elección popular si los periodos coinciden.
El problema radica en que Bermúdez ostenta una curul en el Concejo de Melgar (2024–2027), obtenida por el Estatuto de la Oposición al haber quedado segundo en las elecciones de 2023. Ese mismo periodo fue elegido como alcalde en las atípicas de agosto de 2025. Dos cargos, un mismo lapso: inhabilidad evidente.
Aunque Bermúdez renunció a su condición de concejal, la jurisprudencia es clara: el periodo es institucional, no personal, y la renuncia no extingue la inhabilidad. Esto significa que nunca debió ser candidato a la Alcaldía.
De prosperar la demanda —como anticipan los expertos—, el panorama no contempla nuevas elecciones. Según el artículo 314 de la Constitución, si la vacancia se presenta faltando menos de 18 meses de mandato, no se convocan comicios y la Gobernación debe designar un alcalde encargado.
En conclusión, la elección de Bermúdez está viciada desde el inicio y su caída parece inevitable. Melgar, una vez más, pagará los costos de la improvisación política, con un futuro inmediato marcado por la incertidumbre y el mandato de un alcalde designado desde Ibagué.




