
Con una inversión superior a los $33.000 millones, los municipios de Palocabildo y Casabianca, en el norte del Tolima, finalmente ven cumplido un anhelo de décadas: la apertura del puente «La Chillona», una obra que promete transformar radicalmente la vida de miles de campesinos.
Durante años, esta zona rural enfrentó enormes dificultades para movilizarse. La ausencia de una infraestructura adecuada provocaba pérdidas de cosechas, accidentes y un estancamiento económico evidente. «La Chillona», nombre surgido del clamor popular ante la falta de soluciones, es ahora símbolo de esperanza y desarrollo.
“Este puente no es solo cemento y hierro, es la respuesta a años de promesas incumplidas”, afirmó la gobernadora Adriana Matiz en medio de la inauguración, destacando el impacto que tendrá la obra en la conexión vial de la región.
El nuevo puente no solo facilita el transporte de productos agrícolas hacia los centros de comercio, sino que también abre la puerta a nuevas oportunidades de inversión y turismo para Palocabildo y Casabianca, municipios tradicionalmente olvidados en los grandes proyectos de infraestructura.
Con «La Chillona», los campesinos esperan dejar atrás las dificultades de antaño y construir un futuro más próspero para sus familias y comunidades. La inauguración de esta obra marca un hito que, más allá del cemento, representa la dignidad y el esfuerzo de toda una región.




